Arquitectura tradicional hurdana

La orografía y topografía de Las Hurdes, compuesta por medias montañas de una altura que oscilan entre los 1000 y 1700 metros, numerosas cordilleras, que dan lugar a valles estrechos y encajonados, han llevado al hombre a ingeniárselas para construir sus poblaciones, dando lugar a su estructura urbana, en la que predomina los materiales fáciles de encontrar el la zona, la piedra y la pizarra, calles estrechas y empinadas, sin mobiliario urbano alguno, salvo algunos, “pollos”, bancos que se elevan sobre el nivel de la calle y permitían sentarse para el “serano” (otro día explicaremos lo que es).

En esta arquitectura tradicional hay que diferenciar tres épocas, hasta mediados del siglo XIX, donde se construye directamente en la tierra, donde se cava hasta llegar a la roca, elevando las paredes de piedra al exterior, tanto menos cuanto más es su profundidad; se usa de vigas ramas gruesas o troncos que sujetan grandes lajas de pizarras, que vierten el agua unas sobre otras hasta sacarlas del plano, no se usa ningún tipo de barro o argamasa.

Varias casas típicas mediados siglo XIX

Varias casas típicas mediados siglo XIX

  Las casas de esta época carecen de ventanas, y de chimenea, el fuego se hace en un rincón de la estancia y el humo escapa libremente entre las pizarras, son semi-redondeadas para ofrecer la menor resistencia al viento; las familias separadas por una cancela de palos viven junto con sus animales.

Interior de las casas

Interior de las casas

Desde mediados de siglo hasta finales, la altura se aumenta considerablemente, siendo normal dos alturas a la calle y tres  a la pendiente, aparecen los “vanos”, ventanas que no tienen cristales, estas se cierran simplemente con unos postigos de  madera; el ganado se guarda en la parte más baja y utilizan otra puerta para entrar a su habitáculo.

Aunque se hacen separaciones de las diferentes estancias, es curioso que la cocina se ubica en la planta más alta, esto es, porque se sigue careciendo de chimenea y el humo debe escapar por el techo de pizarra.

Conjunto arquitectónico de mediados de siglo XIX

Conjunto arquitectónico de mediados de siglo XIX

A principios de siglo XX aparecen los primeros balcones, sostenidos por grandes vigas de castaños o grandes y largas piedras de pizarra, estos balcones a veces unen una casa con otra para dejar el derecho de paso, aparecen las ventanas con cristales.

El derecho de paso partía, la vivienda que quedaba unida por el balcón.

El derecho de paso partía la vivienda, que quedaba unida por el balcón.

Muchas han sido las agresiones que ha sufrido la construcción típica hurdana, primero la dictadura se inventó una absurda ley que obligaba a encalar las viviendas, ocultando las preciosas piedras de las paredes, y en tiempo más modernos el olvido de la administración por esta valiosa construcciones, que han llevado al abandono, a utilizar uralitas para cubrir muchos tejados que el paso del tiempo los había hecho caer, desapareciendo las valiosas pizarras que los cubrían; también han desaparecido numerosas casas por la promesa de algún mecenas de construir un gran complejo turístico y que algún dirigente local creyó.

De todas formas después del paso del tiempo, del abandono y de las agresiones, son numerosos los retazos que quedan en la comarca, los mejores conservados son los del Gasco, Ladrillar, Martilandrán, Erías, Aldehuela, Río Malo de Arriba,  donde el viajero se podrá deleitar de la arquitectura negra, creo que era Maurice Legendre el que decía:

“Los pueblos se mimetizan con el entorno, de tal manera, que hasta que no estas encima de ellos no los distingues, al no ser por un halo de humo que se escapa por los tejados”.

Pueblos que se camuflaban con el entorno

Pueblos que se camuflaban con el entorno

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