El cerezo en flor pasa por las Hurdes

La floración del cerezo. Símbolo de la fugacidad. Nacen una noche, viven unos días y se van.

Las Hurdes lucen en su máximo esplendor, el cerezo despierta, marca la llegada de la primavera. Nuestras sierras, nuestros pueblos cambian de color, se tiñen de blanco y rosado y renuevan su  olor, huele a naturaleza viva. Fascinante panorama que todo amante de la naturaleza debe contemplar, al menos, una vez en la vida.

Gran secreto guarda esta comarca, el de los cerezos, es el lugar ideal para contemplar tan fascinante panorama, sin aglomeraciones. Tierra sosegada, sugerente, exquisita, encantadora…uno de los más bellos paisajes que puedes ver en España.

Cerezo en flor

Cerezo en flor

Sólo escucharemos el ronroneante zumbido de las abejas, que aquí encuentran su particular paraíso.

La cereza proporciona una parte importante en la renta de las familias de la zona, lo que permite fijar la población y evitar la despoblación de nuestros pueblos. La recolección se hace a la manera tradicional del “ordeño”. Se recolectan en cestas para la posterior clasificación y envasado por diámetros.

Su producción va destinada casi íntegramente al mercado ya consolidado del Jerte, nuestro extraordinario vecino conocido como “Valle de la Cereza”.

Quizás algún día, Las Hurdes, sean conocidas como tal y comencemos a celebrar, al igual que ellos, “la fiesta de la cereza”, para alcanzar la misma difusión turística.

El cerezo se cultiva desde la Prehistoria, se han encontrado grandes cantidades de huesos en asentamientos de la Edad de Piedra, 6000 años A.C. pero fue durante el reinado de Luis XV, en Francia, cuando comenzó a seleccionarse y cultivarse de manera intensiva, para responder a la demanda real.

Emblema de los Samurais, admiraban la flor del cerezo, esta, al igual que ellos, tenían una vida muy corta. Sólo muestran su esplendor, ya que no les da tiempo a marchitarse en el árbol. Es frágil y delicada y con el viento caen enseguida.

Los sakuras (cerezos), son símbolo de la cultura popular japonesa. A finales de marzo, principios de abril, llega uno de los momentos más importantes de la vida japonesa, el hanani. Excursiones en familia que bajo los cerezos, reflexionan sobre la naturaleza efímera de la existencia. Simboliza la belleza de la naturaleza y el renacimiento de la vida.

Si sobre alguno de ellos cae un pétalo del cerezo, es presagio de suerte para el próximo año. Los recién casados, beben una infusión de flores de cerezo para que les proporcione felicidad en su vida.

Las mejores cerezas del mundo se encuentran en Extremadura

Las mejores cerezas del mundo se encuentran en Extremadura

Un refrán nipón, dice que las flores del cerezo nacen el lunes, llegan a la madurez el miércoles y caen el domingo.

Ramajal Rural, una buena opción para disfrutar de esta experiencia. No debemos olvidar que la floración del cerezo es un fenómeno natural, de ahí su perfección. No hay un día y una hora exacta para asistir al espectáculo, varía en función de la temperatura y las lluvias.

Las Hurdes, magnífica elección para esta fecha, no sólo por el cerezo en flor, también por el sonido del agua de sus ríos, gargantas, cascadas, paisajes, gastronomía, tradiciones de sus pueblos…

Como todos sabemos, hay que respetar el entorno. Una rama de cerezo no es un obsequio ni un recuerdo. La flor lejos del árbol, se marchita en pocas horas y el cerezo queda seriamente dañado para futuras cosechas. Esas flores, representan el trabajo  y esfuerzo de todo un año del agricultor.

“Un árbol es un organismo vivo, maravilloso, que da refugio, alimentos, calor y protección a todos los seres vivos. Incluso da sombra a quienes arman un hacha para cortarlo” (Buda)

 

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