Tradiciones de las Hurdes “la Chicharrona y la Carvochá”

“Rindamos culto a las ánimas benditas y recibamos a la Chicharrona, que baja de la montaña con la licencia para matar al cebón y la cebona”

La Gaita y el tamboril ameniza la fiesta tradicional

La Gaita y el tamboril ameniza la fiesta tradicional

 La llegada del  otoño, da paso a una explosión de colores y gran cantidad de recursos naturales que son aprovechados desde tiempos inmemorables por las gentes de estos parajes, entre ellos las castañas.

La cultura de la castaña, otra de las muchas tradiciones de Las Hurdes, que ha quedado a salvo de la contaminación y de la evolución social.

Saltando a la Edad Media, decir que para los pueblos celtas, el castaño era la simbiosis de tres elementos, fuego, agua y tierra, y además mencionar, que durante siglos, la castaña fue el principal antídoto contra una de las plagas que durante siglos sufrió el viejo continente : el hambre.

Todo cabe en la generosidad de este fruto, hasta el punto que la mayoría de sus recetas, son aptas para celíacos.

El proceso de recolección es muy laborioso, pues la orografía del terreno hace imposible el acceso a los castaños por medios mecánicos, teniendo que utilizar animales domésticos y volviendo de este modo a señalar ese hacer tradicional y natural hurdano. Ni el árbol ni el fruto son sometidos a procesos químicos agresivos, por lo que hablamos de un producto altamente ecológico.

Los frutos del otoño están presentes en la fiesta

Los frutos del otoño están presentes en la fiesta

Entorno a las castañas, se celebran  en las Hurdes dos coloristas rituales de  profundas raíces que son la Chicharrona y la Carvochá, que años antes se festejaba el primero en diciembre, época de matanzas, y el segundo en la fiesta de los santos, como culto a las ánimas, para posteriormente unirse en un solo día.

Con una helada que blanqueaba como la nieve en las umbrías de las serranías hurdanas, se inician los rituales de la Carvochá y la Chicharrona”.

Baja la Chicharrona, mujer de cabellera larga y rubia, ataviada únicamente con pieles de cabras, con su pandereta y su garrote, cargada de chorizos y trayendo consigo la licencia para comenzar la matanza del “gorrinu”; los muchachos del pueblo salen a primera hora del día a esperarla, recibiéndola con alborozo y junto a otros músicos y danzantes la irán escoltando realizando el “pasacállih de animah”. A continuación, se asarán chorizos y patatas en la hoguera, para comer al mediodía.

También alrededor de la fogata se oirán los cantos lúgubres del “petitorin de animah” y otras coplas en honor a los antepasados.

Ya cayendo el día, se celebrará la fantástica  Carvochá, y con ella el gran asado de castañas, acompañado con unos tragos de orujo.

En este mágico ritual de las Hurdes, muestra viviente de tradiciones ancestrales, no olvidemos comer por dos, las ánimas están virtualmente presentes; mencionar que ya los celtas autorizaban a los espíritus a caminar entre los vivos, con el Samarín, donde también se encendían hogueras, ya que el fuego era considerado elemento purificador.

Personajes a destacar en estos atrayentes ritos son:

La Chicharrona vestida con pieles de cabra, baja de la montaña

La Chicharrona en su garrote cuelgan los chorizos

“El Cenizo”, encargado de pintar con un tizón apagado, varias cruces sobre la frente de los asistentes a la fiesta.

“El Calabazónih”, ataviado con sayas largas y negras y que lleva la cabeza metida en una calabaza ahuecada, donde se han practicado unas aberturas.

“El Animeru”, que lleva un saco a cuestas cargado de castañas que va arrojando hacia lo alto a la vez que grita:”castañah pa  lah ánimah benditah”.

Así es como el tenebroso mundo de las ánimas y el inicio de las matanzas, tomarán vida  a tan sólo 15 minutos de nuestras casas rurales, en la aldea de Mesegal el día 1 de Noviembre.

“Animaros”a viajar a esta virgen y natural comarca, a contemplar sus soberbios paisajes otoñales,  a formar parte de estas  fascinantes  ceremonias… Al regresar a Ramajal Rural podréis disfrutar en familia, cociendo unas castañas en leche para la cena, y comentando las extraordinarias vivencias del día, pero no olvidéis:

“OS ESTAN ESCUCHANDO”

Un agradecimiento especial a Fernando Pulido por el gran esfuerzo que durante cinco años ha realizado para que esta fiesta se mantenga y gane cada día más adeptos , también por las fotos que nos ha cedido para este post.

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