TURISMO CULTURAL, EPOCA DE UVAS, EPOCA DE VENDIMIA EN LAS HURDES

Según avanza Septiembre, el olor y color del bosque va cambiando. Aparentemente termina la vida en la Naturaleza, pero no, simplemente son colores y olores que anuncian el fin de un ciclo y el comienzo de otro.

Una de las plantas que nos ofrece su fruto en estas fechas es la vid. Las viñas comienzan  a amarillear, signo inequívoco que la naturaleza envía  al hombre para que recolecte el fruto. Es tiempo de vendimia.

Las bodegas familiares de Las Hurdes, se abren para recibir a esas uvas que han cuidado durante todo el año. Son días de mucha faena en los pueblos. Las familias y los grupos de amigos se reúnen en torno a las viñas, a una hora temprana del día para que la uva no sufra con el calor.

Parte primordial de hacer un buen vino es separar el racimo de los "Bago" rotos

Parte primordial de hacer un buen vino es separar el racimo de los “Bago” rotos

El trabajo no se acaba con la corta de la uva, hay que despalillar, prensar, y dejar reposar el mosto para que las levaduras trabajen y nos den un rico vino, y sobre todo limpiar muchos “cacharros”.

Cada hogar hurdano  elabora su propio vino de pitarra, de manera completamente artesanal y lo almacenan y dejan envejecer en esas  tinajas de barro denominadas pitarras (originarias de la provincia de Cáceres). En la comarca existe una gran tradición pitarrera.

Los lugareños  atesoran durante todo el año, pequeñas plantaciones de vid en terreno aterrazado, generalmente rodeando los pequeños pueblos, ganando trabajosamente a la montaña, para poder disfrutar durante todo el año de ese “chato”  de vino casero, dotado de un excelente aroma y sabor. Vinos ecológicos que respetan el medio ambiente y la salud de las personas.

Aprovechar todo el jugo de las uvas, es primordial

Aprovechar todo el jugo de las uvas, es primordial

El vino de pitarra, llamado por aquí la polienta, no falta nunca en cualquier acontecimiento festivo de  Las Hurdes. Excelente vino que hace “relambelsi” a todo el que lo pruebe y que es muy apreciado entre los amantes de la enología.

El vino, siempre tan vinculado a la historia y evolución del hombre, un gran compañero de viaje a lo largo de la historia, hoy, en pleno siglo XXI, sigue siendo muy recomendado (en un consumo moderado)  por médicos y terapeutas.

Según la leyenda persa, el origen del vino es el siguiente:

“Un ave dejó caer unas semillas a los pies del rey Djemchid (Yemshid) de las que nacieron plantas que dieron abundantes frutos, cuyo jugo fermentado fue  bebido por la favorita del rey. La mujer, que estaba enferma, se durmió profundamente bajo los efectos relajantes de la bebida, y al despertar se sintió curada y feliz. Entonces el rey nombró al vino Darou é Shah (daru eshjá), el remedio del rey”.

Será o no este su origen, pero lo cierto es que en Las Hurdes, la tradición del vino de pitarra ha pasado durante años y años de padres a hijos, y en ello continúan. Han hecho con la uva todo un arte y con la vendimia toda una cultura. Han sabido conservar su legado para disfrutarlo, este legado es una buena excusa para hacer turismo cultural, sumergiéndote en esta tradición, en las faenas del campo y la bodega.

Septiembre es un fabuloso mes para las vacaciones, Las Hurdes están magníficas en esta época. Nosotros aquí te esperamos para tomar un buen “chato de polienta”.

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